Mi marido es un cornudo
Escrita por Elizabeth Fuentes / Dirigida por Enrique Salas / Hasta el 27 de junio / Sala de teatro 1 / Jueves a sábados 8:00 p.m., domingos 6:00 p.m. / Entrada general Bs. 80, jueves popular, estudiantes y 3ª edad Bs. 70.


Contado en clave de humor, el monólogo expone un tema que suele ser más común de lo que se sospecha: la infidelidad femenina. Como se gesta, como reaccionamos y en qué medida la aparición de un tercero oxigena una vida rutinaria.

La protagonista, una periodista aburridamente casada, descubre a partir del surgimiento de “el otro”, no solo la alegría de enamorarse de nuevo sino la facilidad con la que puede manejar ambas situaciones sin que se le complique la existencia ni la torture la culpa.

En medio de su confusión, ella descubre que montar cachos, para las mujeres, se convierte en una historia de amor imposible y por lo mismo, inolvidable, y armada de su mejor herramienta, el periodismo, decide investigar sobre el tema para descubrir que no está sola y que las mujeres son casi tan infieles como los hombres pero que, a diferencia de ellos, suelen enamorarse de su amante.

Recopila decenas de testimonios de mujeres que confiesan sus tretas para sostener relaciones paralelas, de hombres que han sido amantes de mujeres casadas; entrevista a siquiatras, curas, detectives privados, sociólogos e investigadores, solo para justificar su caso personal y descubrir, entre feliz y sorprendida, que las mujeres practican la infidelidad casi en la misma proporción que los hombres, solo que ellas son excesivamente cautas y difícilmente serán descubiertas. De hecho, toda la obra está concebida como una historia de amor que culmina de una manera sorprendente.

Basada en el éxito editorial Mi Marido es un Cornudo, el libro “desgrana un enjambre de revelaciones impactantes a través de testimonios propios y ajenos”, escribió en la contratapa el poeta Leonardo Padrón. “Quizás lo más atractivo no es la audacia o el magnífico humor con el que está escrito, sino la puerta secreta que abre ante nuestros ojos…y que deja a los hombres, supuestos expertos en el tema, en avergonzados paños menores”.