Dalia y Raúl casi ni se conocen pero están unidos en un pequeño apartamento y en una forzada convivencia que es más una batalla entre la avidez material y la extorsión sexual.
La obra se va desarrollando en el humor mordaz, a través de nueve escenas donde se presentan las torpezas y la falta de escrúpulos de esta relación, como también la violencia entre desplazados y arribistas compulsivos. Nueve Huecos puede ser tomada como un manual para la neutralización de un contrincante, y con ello se pretende llegar a una declaración de principios: La Tolerancia es el único escudo ante la agresión.

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