Cien años de soledad
Es una historia que cubre cien años y seis generaciones de la familia Buendía y la fundación de la ciudad Macondo, un territorio imaginario donde lo inverosímil y mágico no es menos real que lo cotidiano y lógico, este es el postulado básico de lo que después sería conocido como realismo mágico. Se ha dicho muchas veces que, en el fondo, se trata de una gran saga americana. Macondo podría representar cualquier pueblo, o mejor, toda Hispanoamérica: a través de la narración, asistimos a su fundación, a su desarrollo, a la explotación bananera norteamericana, a las revoluciones, a las contrarrevoluciones. En suma, una síntesis novelada de la historia de las tierras latinoamericanas. La estructura simple de la novela traza la crónica de la familia Buendía durante el siglo XIX. Es una historia de una dinastía, empezando con José Arcadio Buendía hasta la muerte del último miembro de la línea. A través del narrativo, los destinos de los Buendía y Macondo son reflejos paralelos.
En cada generación, una muerte violenta encuentra a los miembros de los Arcadios, con unas excepciones, pasando por alto los Aurelianos belicosos. La novela empieza con Aureliano enfrente de un pelotón de fusilamiento, pero Arcadio en otra ocasión muere en esta manera. Cada generación produce otro Aureliano, nombrado por el Coronel, y todos comparten el destino de soledad. A pesar de nacerse a una familia grande con muchos amigos, todos buscan la soledad y eventualmente perecen.
“El
Gabo” defiende en Cien años de soledad
que lo maravilloso puede convivir con lo cotidiano
y, a través de un lenguaje evocador y preciso,
hace revivir lo inverosímil y lo reconvierte
en verídico y poético. La posibilidad
de hacer compatibles lo cotidiano y lo poético
es función de la poesía, cuando ésta
brota como creación a través del lenguaje.
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